La ciudad tiene una gran tradición de cuarentenas y ya desde hace más de un siglo promovía medidas de distanciamento social ante epidemias como la que estamos viviendo ahora con el Covid-19

Vivimos días extraños, en estado de alarma y cuarentena por la crisis sanitaria del coronavirus, pero si echamos la vista atrás a nuestra historia, veremos que esta situación no es del todo ajena a nuestra ciudad. Primero con dos brotes de peste negra durante la Edad Media, después en 1833 y 1887 con otros dos episodios de cólera morbo llegado también como ahora de Asia y por último la terrible gripe de 1918, también llamada gripe española pues España fue el país que más informó sobre ella y que se cebó con una población ya de por si maltrecha por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial dejando, tan solo en Vigo, más de 600 muertos, y un total aproximado de 50 millones de decesos en todo el mundo.

En el caso de la temible peste negra, se sabe que la epidemia entró en Galicia por el puerto de Baiona en el año 1348 . En una segunda ola epidémica, en 1569, la población por entonces pequeña de Vigo se vió diezmada contándose miles de muertos

Fue con motivo de las siguientes pandemias que llegaron a nuestras costas en forma de cólera mórbido cuando surgió la necesidad y la idea de crear un lazareto para que los barcos realizasen una cuarentena antes de tocar puerto. Un vigués vecino del barrio do Areal fue el “paciente 0” de la nación española en aquella ocasión e inauguró una triste lista de más de 300.000 víctimas. La bacteria, que llegó por mar desde paises asiáticos al puerto vigués, hizo de Vigo el primer foco de la infección, y segó la vida de casi un millón de personas en España durante el siglo XIX.

Vigo en 1850 según un grabado de la época. Era cuando la navegación de larga distancia se iniciaba en nuestro puerto y se producía por este hecho, la necesidad del lazareto de San Simón.

No fue hasta que la iniciativa privada, una vez más en Vigo, volvió a tomar cartas en el asunto, que no se hizo realidad el lazareto de la isla de San Simón en 1838. Tras su inauguración y en apenas 12 años, entre 1842 y 1854, fondearon en la isla nada menos que 2349 naves de todas las nacionalidades. Su gran artífice fue sin duda el médico y gran especialista en enfermedades infecciosas Nicolás Taboada Leal auspiciado con fondos del empresario Norberto Velázquez Moreno.

Le debemos mucho al médico Taboada Leal, supo ver antes que nadie la necesidad de un lazareto cuarentena y con el atajó la epidemia de cólera generando además un enorme impulso para la ciudad

Taboada Leal, médico nacido en Viveiro pero instalado en Vigo, descubrió con sus análisis el contagio y la epidemia de cólera que obligó a la Dirección General de Beneficencia y Sanidad a adoptar medidas extraordinarias y de obligado cumplimiento como las que ahora tenemos. Se puede afirmar, sin ninguna duda, que Taboada Leal fue uno de los grandes precursores y defensores de estas medidas de contención y que con su magnífico diseño para el lazareto de la Ría de Vigo, inspirándose en los lazaretos de Marsella y Estocolmo, por entonces considerados los mejores de Europa, no solo hizo de estas tierras un lugar mucho más seguro, sino que el puerto de Vigo recibió su gran y definitivo impulso.

Vigo se convierte desde entonces en el gran puerto Atlántico de la península, un refugio ya de por sí seguro gracias a la barrera natural que ofrecen las Islas Cíes, y que gracias a la buena práxis y disciplina del médico Taboada Leal, quien, ya en el año 1829, comenzó a predicar la necesidad del establecimiento sanitario, ahora también podía contener otro tipo de enemigos más invisbles.

El lazareto de San Simón acogió hasta 1927 a los pasajeros y mercancías que debían pasar una cuarentena en la Ría de Vigo antes de poder tocar puertos del noroeste peninsular

Su inauguración eso si se hizo de rogar pues sufrió notables retrasos motivados en gran parte por la oposición de otras ciudades gallegas, Pontevedra y, especialmente A Coruña, que trataban de impedir, a base de influencias políticas, que el lazareto se instalase en nuestra Ría. De hecho es aquí con este debate y la batalla dialéctica que se establece entre los periódicos localistas “El Coruñés” y el recién nacido por entonces “FARO DE VIGO“, que contaba entre sus colaboradores con Taboada Leal, cuando nace la archiconocida rivalidad entre Vigo y A Coruña.

Imagen del puerto de Vigo hacia el año 1881 cuando la actividad gracias al lazareto ya se había multiplicado y pedía una ampliación y mejoras.

Los beneficios de la apertura del lazareto para combatir las pandemias que a lo largo de la historia han azotado Vigo no se hicieron esperar favoreciendo la creación de empresas consignatarias y el auge de las actividades portuarias gracias al movimiento constante de pasajeros y mercancías motivado por el atraque temporal de los barcos y sus múltiples necesidades de aprovisionamiento y organización.

Epidemias y medidas sanitarias de cuarentena y aislamiento a lo largo de los siglos que como las actuales de Marzo de 2020 también motivaron el cierre de fronteras entre países e incluso inspiraron la escena cultural local con representaciones como la de 1885 “El lazareto de Valença”. Obra que se estrenó con mucho éxito el 18 de Enero de aquel año en el mítico teatro Tamberlick. La obra criticaba el entonces cierre de la frontera establecido por el gobierno portugués, algo que hemos visto suceder de nuevo esta semana.

El lazareto se cerró de forma definitiva en 1927, pero años antes volvió a presenciar otro episodio estremecedor cuando en 1898 acogió a parte del ejército español que regresaba de la guerra de Cuba en tan penosas condiciones que a aquellos barcos se les llamó los “barcos de la muerte” y era necesaria una cuarentena. El lazareto en aquella época estaba infrautilizado y en estado de ruinas, lo que motivó la intervención del pueblo vigués que en un alarde de enorme solidaridad demostró una vez más su carácter acogiendo a los soldados en sus propias casas, costeando los gastos y mitigando su dolor aún a sabiendas de que podían estar infectados con algún virus o enfermedad contagiosa.

Desde este episodio glorioso de nuestra historia, que contamos siempre a los vigueses y foráneos que hacen nuestras rutas y nuestros free tours por la ciudad, y que España entera aplaudió durante semanas, el escudo de la ciudad de Vigo incluye el título de “Fiel, leal y valerosa” por la Reconquista a las tropas de Napoleón, y el de “Siempre benéfica” por el recibimiento y atención al ejercito español cuando el lazareto de San Simón ya no estaba en buenas condiciones y las diferentes institiciones discutían qué hacer y dónde llevar a aquellos repatriados en penosa situación.

Esta nueva cuarentena puede ser una nueva oportunidad para hacernos mejores y salir reforzados

Esta nueva cuarentena motivada por el Covid-19, que a todos nos ha cogido por sorpresa y que no nos ha dejado celebrar cosas tan importantes como nuestra Reconquista, puede ser, a pesar de todo, una nueva oportunidad para reafirmar nuestra identidad y que la ciudad salga reforzada para afrontar el duro panorama social y económico que nos espera por delante.

En FREETOUR VIGO disfrutamos fomentando la memoria colectiva en tiempos de cuarentena, compartiendo nuestra historia y mostrando al mundo los tesoros de nuestra tierra, y es por ello que, echando la vista atrás, nos vemos en condiciones de mandar un mensaje de esperanza y apoyo para todos los que ahora mismo están sufriendo por su salud o la pérdida de algún familiar, y a aquellos que ven peligrar su bienestar económico, su empresa, su puesto de trabajo… ¡Saldremos adelante también de esta cuarentena! ¡Y saldremos reforzados! La historia así lo ha demostrado.

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